ACERCA DEL CICLO SATURNO-PLUTÓN

RICHARD TARNAS

 

Este apunte sobre la dinámica arquetípica Saturno-Plutón fue formulado por Richard Tarnas para estudiantes del CIIS y cedido a PsicoCymática para su traducción al español.

A modo de resumen, ilumina de forma contundente los patrones detrás de las experiencias que estamos atravesando mundialmente en estos tiempos, y anticipa algunos de los conceptos que serán desarrollados en Psique y Cosmos, el curso intensivo que dicta Tarnas junto con Stan Grof y que será relanzado en nuestra escuela en marzo.

Lo que sigue es una lista básica sobre las características de las experiencias asociadas a los aspectos en tránsito entre Saturno y Plutón. Fue formulada para tránsitos personales, pero también aplica a la psique colectiva y a los tránsitos mundiales, tales como la conjunción Saturno-Plutón que está sucediendo ahora. 

Este breve resumen intenta aportar una información que genere mayor conciencia acerca del momento que estamos atravesando, teniendo en cuenta lo relacionada que está la dinámica arquetipal Saturno-Plutón con las noticias de estos tiempos y la forma tangible en que la estamos registrando muchos de nosotros en nuestras vidas, así sepamos de astrología o no.

La conjunción entre Saturno y Plutón comenzó aproximadamente en 2018, se produjo con mayor exactitud entre 2019 y 2020, y continuará durante buena parte de 2021. Pero el presente es aun más complejo, porque esta conjunción es parte de un continuum mayor de tránsitos mundiales, junto con la cuadratura Urano-Plutón (c. 2007-2020) y la cuadratura Saturno-Urano (2020-2023). Por lo tanto, la conjunción Saturno-Plutón no puede ser concebida como si fuera una entidad independiente; sino que participa de complejos oleajes de arquetipos interconectados

De modo que este es solo un resumen de los rasgos que se observan durante los tránsitos entre Saturno y Plutón, a nivel personal o colectivo. Y por supuesto, como toda dinámica arquetipal, es multivalente. Nunca podremos definirla por completo, a lo sumo podremos evocar un misterio.

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Características del tránsito a nivel personal:

Capacidad para sostener el esfuerzo y la determinación, potente concentración y disciplina, capacidad para gobernar la propia voluntad y movilizar las energías personales en pos de un objetivo durante períodos extensos de tiempo, como en el trabajo de parto.

Crear cimientos sólidos, gran autocontrol, ardua actividad silenciosa, concentración profunda, investigación afanosa y minuciosa, capacidad incrementada para la eficiencia y la organización, ahorro y conservación de recursos, grandes construcciones y reconstrucciones de cero.

Capacidad para una extraordinaria disciplina mental o física, fortalecimiento del cuerpo, fortalecimiento del carácter, forjar estructuras y hábitos que perduren.

Discernimiento moral y sabiduría que surge de la experiencia, conciencia más profunda acerca de la autoridad y la madurez, coraje inquebrantable ante el peligro o las circunstancias desafiantes, capacidad de compromiso con los aspectos más serios de la vida y de asumir mayores responsabilidades.

Valentía moral para ser francos ante el poder, para condenar la corrupción y la malicia, con pruebas y juicios solemnes.

Acontecimientos estresantes y desafiantes, sentirse atrapados, sujetados por fuerzas mayores impersonales que controlan la propia vida, circunstancias opresivas, sensación de ser una víctima que en ocasiones conduce a la necesidad compensatoria de demostrar el propio poder, la fuerza férrea y la invulnerabilidad.

Una sensación de estar siendo arrastrado como un esclavo para cumplir con tareas, responsabilidades, demandas y plazos implacables.

Acontecimientos serios que tienen un efecto madurativo y transformador en la propia vida, tanto traumáticos como fortalecedores.

Un encuentro intenso con el principio de realidad, la hora de la verdad, un momento bajo mucha presión, de pagar las consecuencias de acciones pasadas, cuando las cosas se ponen serias o acuciantes, el final de una era.

Trabajo duro, determinación severa, voluntad inquebrantable, determinación temible, la intensidad extrema de las contracciones del trabajo de parto.

Ansias excesivas de control, síntomas obsesivo-compulsivos, impulsos intensamente punitivos y autopunitivos, miedo al desorden, peligro de sobreesfuerzo. 

Sentir o expresar un conservadurismo rígido, una autoridad reaccionaria, medidas defensivas y acorazamiento, severidad implacable, crueldad, dominación, tendencias a juzgar duramente, culpar, esfuerzos coercitivos y restricciones despiadadas.

La personalidad acorazada, el yo amortiguado, un furor por el orden. 

Experiencias de fracaso, pérdida, vergüenza, derrota profunda, ser acusado injustamente, la sensación interna o concreta de estar enjaulado, de aislamiento, de ser un paria.

Restricciones económicas, estar sin techo, tocar fondo, tener que rehacer a partir de escombros, despacio y con esfuerzo y mínimos recursos.

Tendencia a proyectar la sombra y la malicia en otros, demonización, definir psicológicamente la identidad a partir de separarse de otros y estigmatizar, recurrir a chivos expiatorios.

Confrontar con fuerzas oscuras, internas o externas, enfrentarse a la propia sombra, al inframundo, la corrupción política, la corrupción moral, la violencia y el peligro, las luchas de poder.

Tener que sobrellevar las circunstancias y sacarlas adelante con los mínimos recursos, reconstruir de cero, trabajar duro y en las bases para forjar estructuras duraderas, tener que soportar cargas pesadas y responsabilidades serias, sentir que se está a cargo de una tarea difícil de trascendencia generacional.

Desafíos de la vida que despiertan una resistencia personal y un coraje moral extraordinarios.

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Características del tránsito a nivel mundial:

Afrontar circunstancias funestas, percibir la vida o el entorno como un lugar peligroso, de modo que surge la necesidad de erigir barreras de protección rigurosas y tomar medidas de seguridad extrema, reforzar las fronteras, incrementar las regulaciones y leyes restrictivas, tomar medidas draconianas. (Obviamente este es un tema muy actual, pero pensemos acerca de la última oposición entre Saturno y Plutón en 2001-2004, en particular en el 11 de septiembre y todas las medidas antiterrorismo que se tomaron en ese entonces, y en la realidad política de la gestión Bush-Cheney, con cuyas consecuencias todavía convivimos).

Enfrentarnos a nuestra mortalidad a gran escala, un clima de condena, ansiedades apocalípticas. (Aunque son temas pertinentes en tiempos de la pandemia del coronavirus, esto en última instancia y más profundamente se refiere a la realidad y las consecuencias del cambio climático).

El intento de controlar la naturaleza, tanto a nivel interno como externo, ya sea explotando el medioambiente o suprimiendo rígida y puritanamente los instintos. También los esfuerzos por proteger a la naturaleza frente a la explotación formulando leyes para ponerle límites a la depredación humana, proteger especies en extinción, el agua, el aire, etc.

Pérdidas económicas, recesiones, necesidad de llevar a cabo reformas estructurales para controlar a agentes financieros irresponsables, para regular el “libre mercado” y para paliar las dificultades económicas. (Esta temática se exacerba muchísimo durante las configuraciones Saturno-Urano-Plutón, como ocurrió en 2008-2011, en 1929-1933 y en 1873-1876, épocas en las que ocurrieron colapsos repentinos del mercado mundial. Es raro que se dé la combinación entre estos tres planetas específicos formando un aspecto duro dos veces dentro de un mismo período de tensión entre Urano y Plutón, pero estamos atestiguando una de esas excepciones).

Aunque sea la pandemia lo que está en primer plano en este momento, sin duda tiene más peso la crisis ecológica, las consecuencias del cambio climático, la extinción masiva, el surgimiento de populismos autoritarios xenófobo-nacionalistas y la prolongada crisis de la democracia, provocada por la injusticia social y económica. Y es justamente durante los períodos de tensión Saturno-Plutón cuando más se intensifican en la psique colectiva estos peligros y crisis de largo plazo. 

No menciono estos asuntos para aumentar el pesimismo (espero que todos reconozcan cuán multivalentes son estas energías en potencia, tal como se puede apreciar en la primera lista), sino para colaborar en la toma de conciencia acerca de las múltiples cualidades, tanto subjetivas como objetivas, que puede expresar un complejo arquetípico. 

Cuanto más conscientes seamos sobre los complejos inconscientes que se constelan en el plano colectivo y dentro nuestro, más capacidad tendremos para obtener el potencial más elevado de la energía, como por ejemplo, en este caso, la valentía moral, voluntad para hacerle frente a la sombra, resistencia a la hora de trabajar duro para afrontar los aspectos más desafiantes de la realidad. No es casual que Greta Thunberg haya nacido durante la última oposición entre Saturno y Plutón. Ella encarna este compuesto de la manera más inspiradora, tal como algunos de los profesores más importantes del PCC, Thomas Berry (nacido durante la conjunción que se dio en 1914-1916) y tanto Joanna Macy como Stan Grof (que nacieron bajo la T cuadrada entre Saturno, Urano y Plutón de 1929-1933).

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Descripción general de los dos arquetipos involucrados, Saturno y Plutón:

Saturno: límite, estructura, solidez y estabilidad, contracción, restricción, necesidad, principio de realidad, manifestación concreta; el tiempo, el pasado, la tradición, la autoridad conservadora y estricta, la edad, la madurez, la mortalidad, los finales de las cosas; el peso, aquello que se carga, que aprieta, desafía, fortalece; la tendencia a restringir, retener, separar, negar y oponer, volverse más fuerte y forjarse a través de la tensión y la resistencia, enrigidecer, reprimir, experimentar dificultades, problemas, rechazos, privaciones, derrota, pérdida; la labor de la vida, la edad, el peso del pasado, los mecanismos del destino, el carácter, el karma, las consecuencias de las cosas que hemos hecho, el pesimismo, la melancolía; el impulso y la capacidad para la disciplina y el cumplimiento del deber, para el orden, la soledad, la contracción, la concisión, minuciosidad y precisión, la paciencia, perseverancia, responsabilidad, seriedad, sabiduría; cosechar lo sembrado y trabajado con tiempo, esfuerzo y experiencia; la eficiencia, la ley, el juicio, el superyó; el esqueleto, los huesos, dientes, rodillas, columna vertebral; lo oscuro, frío, pesado, denso, seco, viejo, lento, distante; el senex, la vieja, el dios griego Cronos, el severo padre de los dioses, el Saturno romano.

Combinado con

Plutón: poder primario, profundidad e intensidad; aquello que se impone, empodera e intensifica todo lo que toca, a veces de maneras extremadamente abrumadoras y catastróficas; lo que se refiere a la supervivencia, el sexo, el poder, los chakras inferiores; los instintos básicos, libidinales y agresivos, destructivos y regenerativos, volcánicos y catárticos, supresores, transformadores, en constante evolución; los procesos biológicos del nacimiento, el sexo y la muerte, el ciclo de muerte y renacimiento; la agitación, el colapso, la descomposición y la fertilización; la descarga purgatoria violenta de energías reprimidas, el fuego purificador; situaciones extremas de vida o muerte, las luchas de poder, todo lo que es titánico, potente y masivo; el ello primordial al que se refiere Freud, “el caldero ardiente de los instintos”, la naturaleza en constante evolución y lucha por la supervivencia que describe Darwin, el principio dionisíaco y la voluntad de poder según Nietzsche, la voluntad universal ciega a la que se refiere Schopenhauer, las poderosas fuerzas de la naturaleza que emergen de sus profundidades ctónicas, dentro y fuera de uno, el intenso y feroz inframundo o lo subterráneo en todos los sentidos: básico, geológico, instintivo, político, social, sexual, urbano, criminal, mitológico, demoníaco; la oscura, misteriosa, tabú y a menudo aterradora realidad que acecha debajo de la superficie de las cosas, debajo del ego, de las convenciones sociales y el revestimiento de la civilización, debajo de la superficie de la Tierra, y que periódicamente se desata con una fuerza destructiva y transformadora; mitos de descenso, de transmutación y resurrección; deidades de la destrucción y la regeneración, la muerte y el renacimiento: Dionisio, Hades y Perséfone, Pan, Medusa, Lilith, Innana, la diosa de los volcanes Pele, Quetzalcoatl, el poder de la serpiente, el Kundalini, Shiva, Shakti, Kali, Hades, Plutón.

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