La función religiosa de la Psique

CONFERENCIA DE JUAN MANUEL OTERO BARRIGÓN

En la tercera cita del ciclo de conferencias sobre simbología, Juan Manuel Otero Barrigón hizo una introducción a la materia de la cual será docente en la nueva carrera de Simbología: la psicología de la religión. Él es psicólogo clínico, miembro titular de la Asociación Argentina de Salud Mental, profesor de la carrera de Psicología en la Universidad del Salvador, en Buenos Aires, y coordina la red Religare, dedicada a estudiar la articulación entre psicología, religión y espiritualidad. 

En esta conferencia, Juan Manuel le dio un marco teórico al abordaje desde el cual propone adentrarse en la función religiosa de la psique. Como toda teoría psicológica, este marco está basado en una antropología, que en este caso se trata de una antropología según la cual el ser humano es un ser multidimensional con distintos niveles de integración: el físico, el químico, el biológico, el psicológico, el social, el ético moral y el espiritual, que nos permite una apertura a la trascendencia. Cada uno de estos niveles supone al anterior, pero según él es importante no reducir al ser humano a ninguno de estas dimensiones sin tener en cuenta a las demás. 

Juan Manuel explicó además que el enfoque del estudio que propone de la función religiosa de la psique está apoyado en la teoría analítica. Según Jung, la función religiosa es inherente a la psique (es decir que la imagen que tenemos de Dios es arquetípica y por lo tanto pertenece a la matriz del inconsciente colectivo), y además esta religiosidad intrínseca siempre busca una vía de para manifestarse, y su expresión en general se traduce en salud psíquica, coherencia y estabilidad. 

La experiencia religiosa, según este encuadre, supone un contacto con lo numinoso, afirmó Otero Barrigón. Lo numinoso se entiende aquí como “una experiencia inmediata o un encuentro directo con lo sagrado”, distinguible principalmente por su contenido emocional, que atraviesa todas las dimensiones del ser y lo transforma. Este tipo de experiencias nos permite reconocernos como participantes de algo que nos trasciende y a la vez nos cobija. En este sentido, la actitud religiosa es, según Jung, una actitud del alma, la conciencia transformada por la expresión de lo numinoso, y tiene un efecto sanador.

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